Por qué se hinchan las piernas en el embarazo
Por tres cosas a la vez. El volumen de sangre aumenta de forma notable, el útero comprime las venas que devuelven la sangre desde las piernas y las hormonas relajan las paredes venosas. El resultado es que el retorno cuesta más y el líquido se queda abajo.
Se nota sobre todo por la tarde, empeora con el calor y mejora al tumbarse. En la Costa del Sol, un embarazo que llega a término en verano concentra las dos cosas.
Es tan frecuente que forma parte del guion del tercer trimestre. Frecuente no significa que haya que aguantarlo sin más, pero tampoco que sea un problema por sí mismo.
¿Se puede hacer drenaje estando embarazada?
Sí, en un embarazo que sigue su curso con normalidad, a partir del segundo trimestre y realizado por una terapeuta formada en la técnica. De hecho es de las opciones más suaves que existen: no hay presión profunda, no se trabaja el músculo y no se fuerza ninguna postura.
Como criterio de la casa, y por la misma razón que en el masaje prenatal, no lo hacemos antes de la semana 14 salvo indicación médica expresa. No es que se conozca un daño concreto: es no añadir variables al trimestre de mayor incertidumbre.
El visto bueno, en cualquier caso, sale de tu consulta. Nosotros adaptamos la sesión; quien conoce tu embarazo es tu matrona.
Qué cambia respecto a un drenaje normal
- La postura. De lado, con cojines entre las rodillas, o semisentada con las piernas elevadas. Nunca boca abajo, y no boca arriba de forma prolongada en el tercer trimestre.
- Las zonas. Se trabajan piernas, tobillos y pies, y también brazos y manos si se hinchan. El abdomen no se toca.
- Los productos. Aceite vegetal neutro. Nada de aceites esenciales salvo que te los haya indicado tu profesional: muchos están desaconsejados en el embarazo.
- La duración. Sesenta minutos, y menos si estás incómoda. Levantarse, cambiar de lado o ir al baño a mitad de sesión es parte normal de la cita.
Cuándo hay que consultar antes
Consúltalo con tu matrona o tu ginecólogo antes de reservar si estás en alguna de estas situaciones:
- Embarazo de riesgo, múltiple, o reposo indicado.
- Tensión alta, preeclampsia o diabetes gestacional.
- Problemas de coagulación, varices importantes o antecedentes de trombosis.
- Cualquier cosa que tu equipo médico esté siguiendo de cerca.
Y hay señales que no son para reservar un masaje, sino para llamar a tu matrona hoy: hinchazón que aparece de golpe en la cara o en las manos, dolor de cabeza intenso o visión borrosa junto con la hinchazón, hinchazón en una sola pierna con dolor o calor en la pantorrilla, o fiebre. Ninguna de ellas se resuelve en una camilla.
Qué ayuda entre sesiones
Poco glamuroso y bastante eficaz: caminar a diario aunque sea poco, subir los pies un rato por la tarde, dormir del lado izquierdo, no estar mucho rato de pie sin moverte, beber agua —beber menos no reduce la retención, la empeora— y terminar la ducha con agua fresca de tobillo a rodilla.
Las medias de compresión ayudan a mucha gente, pero eso lo decide tu matrona: hay que elegir bien la compresión.
Después del parto
La hinchazón suele empeorar los primeros días tras el parto antes de empezar a bajar, y es normal. El drenaje se retoma con el visto bueno del profesional que te lleva, después de la revisión posparto.
Con cesárea, el plazo es mayor y el abdomen queda fuera hasta que la cicatriz esté cerrada y tu médico lo autorice. Se puede trabajar perfectamente piernas y brazos mientras tanto.
Drenaje o masaje prenatal: cuál te toca
Son dos sesiones distintas y no compiten:
- Piernas pesadas, tobillos y pies hinchados → drenaje linfático, que es lo que cuenta esta guía.
- Lumbares, caderas, cuello y hombros cargados → masaje prenatal, explicado en la guía de masaje en el embarazo.
Si te pasan las dos cosas —lo normal en el tercer trimestre—, dilo al reservar y se combina en una sola sesión.
Esta guía es información general de una empresa de bienestar, no consejo médico. Quien conoce tu embarazo es tu matrona o tu ginecólogo: ante cualquier duda, la respuesta buena es la suya.
Preguntas frecuentes
¿Es seguro el drenaje linfático en el embarazo?
En un embarazo que sigue su curso con normalidad, a partir de la semana 14 y con una terapeuta formada, sí. Es una de las técnicas más suaves que existen. Si tu embarazo es de riesgo o tienes reposo indicado, consúltalo antes con tu matrona.
¿Desde qué trimestre?
Desde el segundo. Antes de la semana 14 solo con indicación médica expresa.
¿En qué postura se hace?
De lado con cojines de apoyo, o semisentada con las piernas elevadas. Nunca boca abajo, y no boca arriba de forma prolongada al final del embarazo.
¿Se trabaja el abdomen?
No. Durante el embarazo el abdomen queda fuera. Se trabajan piernas, pies y, si hace falta, brazos y manos.
¿Cuándo debo llamar a mi matrona en vez de reservar?
Si la hinchazón aparece de golpe en cara o manos, si va con dolor de cabeza intenso o visión borrosa, si afecta a una sola pierna con dolor o calor, o si hay fiebre.
¿Y después del parto?
Tras la revisión posparto y con el visto bueno del profesional que te lleva. Con cesárea, el abdomen espera a que la cicatriz esté cerrada y lo autorice tu médico.
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El tratamiento del que habla esta guía
Si ya lo tienes claro, aquí está la sesión concreta: en qué consiste, cuánto dura y qué cuesta.