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Pies descalzos y vaqueros descansando sobre una sábana blanca

Guía

Drenaje linfático en las piernas: cuándo ayuda de verdad

Piernas pesadas al final del día, la marca del calcetín, el zapato que aprieta por la tarde. Es la consulta número uno del drenaje y aquí está lo que hace, lo que no, y en qué caso lo que toca no es un masaje sino una consulta médica.

Por qué se hinchan las piernas

La sangre baja a las piernas empujada por el corazón, pero volver es cuesta arriba. Ese retorno depende de que los músculos de la pantorrilla se contraigan al caminar: cada paso funciona como una bomba. Cuando pasas horas de pie sin moverte, o sentada sin cambiar de postura, esa bomba deja de trabajar y el líquido se queda abajo.

El calor lo empeora, porque dilata los vasos. Por eso en la Costa del Sol esto tiene temporada: de junio a septiembre es cuando más se pide.

Hay otras causas frecuentes y perfectamente cotidianas: un vuelo largo, la semana antes de la regla, un trabajo de ocho horas de pie, el final del embarazo o simplemente haber pasado el día en la playa. Ninguna de ellas es un problema médico. Otras sí lo son, y están al final de esta guía.

Qué hace el drenaje en las piernas

Ayuda a mover el líquido que se ha quedado estancado en el tejido y lo devuelve hacia los ganglios de la ingle, donde el cuerpo ya sabe qué hacer con él. No es un masaje de piernas al uso: no se amasa, no se aprieta y no se trabaja el músculo.

El resultado es una sensación de ligereza que suele durar unos días. En piernas muy hinchadas a veces se aprecia además en el tobillo o en la marca del calcetín; no siempre, y prometerlo sería mentir.

Lo que no hace: no elimina varices —una vez formadas no se van con masaje—, no quita la celulitis y no adelgaza las piernas.

Cómo es la sesión

Boca arriba, tapada con toalla y descubriendo una pierna cada vez. Se empieza por la ingle, no por el pie: primero hay que abrir el desagüe. Después se sube desde el tobillo con bombeos lentos, tramo a tramo, repitiendo cada movimiento varias veces.

Se trabaja pierna por pierna y se termina con unos minutos con las piernas ligeramente elevadas. Una sesión de piernas son 60 minutos; si se quiere incluir abdomen y brazos, 90.

Es lento y monótono a propósito. Bastante gente se duerme, y esa es buena señal.

Qué se nota después

Lo primero, ganas de ir al baño. Después, piernas más ligeras y, muy a menudo, un sueño profundo esa noche.

Para que el efecto dure algo más, ayuda no deshacerlo en las horas siguientes: bebe agua, evita acabar el día de pie y, si puedes, sube los pies un rato antes de acostarte.

Y lo que de verdad cambia el fondo del asunto no es la sesión, sino lo aburrido: caminar a diario, moverte cada media hora si trabajas sentada, terminar la ducha con agua fría de tobillo a rodilla y usar calzado que no comprima. El drenaje alivia; esto es lo que evita volver al punto de partida.

Cuándo esto no es cosa de un masaje

Hay señales que piden consulta médica antes que camilla. Si aparece alguna, no reserves un drenaje: llama a tu médico.

  • Hinchazón que aparece de golpe en una sola pierna, sobre todo con dolor en la pantorrilla, calor o enrojecimiento.
  • Hinchazón acompañada de falta de aire o dolor en el pecho.
  • Fiebre, o una zona caliente y dolorosa al tacto.
  • Hinchazón que no baja al levantarte por la mañana, o que va a más semana tras semana.
  • Trombosis previa, insuficiencia cardiaca o renal, o tratamiento oncológico en curso.

Un drenaje no diagnostica nada. Estas situaciones se miran en una consulta, y algunas de ellas con urgencia.

Si estás embarazada

Las piernas hinchadas son uno de los motivos más frecuentes para pedir un drenaje en el tercer trimestre, y sí se puede, con adaptaciones: cambia la postura, se evita el abdomen y hay situaciones en las que hay que preguntar antes a tu matrona. Está todo en la guía de drenaje linfático en el embarazo.

Verano, vuelos y días de playa

Los tres picos son los mismos todos los años. El calor de julio y agosto, la llegada tras un vuelo de varias horas —piernas hinchadas y anillo apretado— y el día largo de playa con muchas horas sentada.

En los tres casos la sesión a domicilio tiene una ventaja concreta: acabas donde quieres estar. Nadie sale de un drenaje con ganas de conducir de vuelta con aire acondicionado.

Esta guía es información general de una empresa de bienestar, no consejo médico. Un masaje no diagnostica ni trata ninguna patología: si tienes una, quien decide es tu médico.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas sesiones necesito para las piernas?

Para una molestia puntual de verano o un vuelo largo, una suele bastar. Si la sensación es recurrente, una sesión semanal durante tres o cuatro semanas y decidir a partir de ahí.

¿Quita las varices?

No. Una vez formadas, las varices no desaparecen con masaje. El drenaje alivia la sensación de pesadez, que es otra cosa.

¿Sirve para la celulitis?

No. Puede mejorar algo la sensación de piernas hinchadas, pero la celulitis es tejido graso y no se trata con drenaje.

¿Cuánto dura el efecto?

Unos días. No es permanente: es más parecido a dormir bien que a un tratamiento. Lo que sostiene el resultado son los hábitos entre sesiones.

¿Se puede si tengo varices?

Con varices leves, sí, y suele sentar bien. Con varices importantes, flebitis o antecedentes de trombosis, consúltalo antes con tu médico.

¿Y si solo se me hincha una pierna?

Eso no es una sesión de bienestar: una hinchazón repentina en una sola pierna, con dolor o calor, se consulta con tu médico antes de recibir ningún masaje.

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